jueves, 26 de julio de 2012

CAJÓN GUARDATODO


Iba yo caminando por la calle, un día martes, frío y nublado
cuando por arte de magia apareció delante de mis pies,
un cajón de madera rústica,
todo mojado y sucio que me miraba implorándome,
rogándome que me lo lleve conmigo.


¡NO! - le dije yo, no tengo lugar en casa para vos...
- No puedo llevarte ...


Y me siguió unos metros hasta la esquina.
Y cuando me disponía a cruzar la calle...
el corazón se me estrujó, retrocedí, lo levanté de una oreja
y me lo traje, no más!!!





¡Qué trabajo me dio domesticarlo!

Lavarlo y cepillarlo.
Secarlo al sol.
Lijarlo. Reforzarlo con clavos.
Y finalmente pintarlo.




Después, cuando ya era un cajón decente, me dediqué a su estética...

Unas letras para vestirlo y una ruedas pequeñas para que se mueva con más gracia.





Pronto encontró un lugar en el living de casa para acomodarse.





Se hizo amigo de mis plantas y quiso leer algo.





Le recomendé un par de títulos... y luego quiso más...





Y ahí se quedó, por ahora con los libros.
Mañana ¿quién sabe?



Y colorin colorado, este cuento se ha acabado....


Gracias por pasar.
Buen fin de semana.
María


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